Un gran porcentaje
de las personas que superan los 100 años han evitado muchas de las patologías
asociadas con el envejecimiento, como las cardiovasculares o el cáncer.
El equipo de Lucía investiga los
posibles genes y mutaciones genéticas que pueden estar asociadas con la
longevidad saludable. «Estudiamos grupos de centenarios y supercentenarios –más
de 110 años- de España, Italia y Japón y comparamos su genética con un grupo
control de personas, sanas o no, para determinar las discrepancias genéticas».
En su opinión, estas personas
conforman un modelo de envejecimiento saludable, ya
que cuando nacieron, a principios de 1900, «no se habían producido avances de
la medicina que ha sido claves en el aumento de la esperanza de vida, como los
antibióticos o los avances en medicina cardiovascular».
Explica Lucía que hay diversas
variantes de genes que son candidatos a poseer las claves de una senectud
saludable. Por ejemplo, una variación en la secuencia del ADN llamada
polimorfismo rs1333049 en el cromosoma 9p21.3 se relaciona con dolencias
crónicas asociadas al envejecimiento -sobre todo con las enfermedades
cardiovasculares-. Pero, añade, también hemos visto que el «alelo 2 del gen
apoE, gen relacionado con la enfermedad de Alzheimer, se asocia a una mayor
probabilidad de ser un centenario saludable».
Los centenarios son un modelo de envejecimiento saludable , ya que
cuando nacieron no se habían producido avances de la medicina que ha sido
claves en el aumento de la esperanza de vida.
En el caso del polimorfismo
rs1333049, en un trabajo que se publica en la revista «Age», los investigadores
han visto que alelo C es la copia de este gen relacionada con un mayor riesgo.
Para averiguar si este polimorfismo también se asocia con la longevidad
extrema, los investigadores han analizado en dos cohortes independientes, tanto
por la geografía como por la etnia, las frecuencias de este polimorfismo entre
centenarios y adultos sanos.
La muestra estudiada contaba con
152 españoles de entre 110 y 111 años y 742 japoneses de edades entre 100 y 115
años. «Esta variante puede asociarse con la longevidad extrema, sobre
todo en la población española», señala Lucía. «Además, vimos que el
alelo de riesgo disminuye las posibilidades de llegar a cumplir cien años».
La frecuencia de la variante de
riesgo C en los centenarios españoles era de un 47,0%, menor que en las
personas sanas que se tomaron como muestra de control en el estudio (52,9%) y
los individuos con enfermedad cardiovascular (55,1%). También se hallaron diferencias
significativas entre los centenarios y los dos grupos de control al comparar
sus frecuencias genotípicas, es decir, la proporción de individuos con una
secuencia de genes concreta.
En Japón
En la muestra de japoneses, los
resultados fueron distintos. Entre los nipones, la variante del gen de riesgo
tenía una frecuencia similar en centenarios (46,4%) y en controles sanos
(47,3%), pero era menos frecuente que en los controles con enfermedad
cardiovascular (57,2%).
Aunque no se conocen los mecanismos
biológicos por los que este polimorfismo podría influir en el envejecimiento,
se encuentra adyacente a dos genes, llamados CDKN2A y CDKN2B, que tienen una
importante función de regulación del ciclo celular. «De hecho, el CDKN2A
interviene en la vía de señalización del p53, una de las más importantes en la
regulación de la senescencia celular», añade Lucía.
Además este equipo publicará en
breve un nuevo artículo que relaciona lairisina, una hormona que
convierte la grasa blanca (mala) en parda (buena), con la longevidad. En ese
trabajo, realizado en los centenarios italianos, «hemos visto que los niveles
de esta hormona son casi el doble en los centenarios en la población control».
Ahora bien, advierte, «eso no quiere decir que tengamos que tomar todos irisina
para vivir más».
Japón y Puerto Rico son los dos países donde viven más centenarios
En cualquier caso, subraya Lucía,
los centenarios no son solo la cúspide de la pirámide poblacional, «también
representan un modelo de envejecimiento saludable pues han pospuesto, e
incluso a veces evitado, enfermedades crónicas propias de la edad y
la pérdida de independencia y suelen estar igual de sanos que los
nonagenarios».
Por esta razón, según los autores
es importante intentar conocer los factores genéticos o ambientales que
condicionan las posibilidades de llegar a esa edad. Aunque son necesarias más
investigaciones, los datos de este estudio coinciden con otros publicados
recientemente en la población mediterránea del norte de Italia, « por lo que el
efecto de este gen parece existir al menos en el sur de Europa». Y un dato para
finalizar: los países en donde más centenarios hay son Japón y Puerto Rico.
ABC Salud. (2014). Centenarios y Saludables: La Clave está en los genes. Recuperado el 12 de mayo del 2014 de: http://www.abc.es/salud/noticias/20140507/abci-longevidad-saludable-201405071240.html


